Soleá
Jueves 17 de septiembre del 2009
Es uno de los palos básicos del Flamenco. Como se suele decir, es un cante grande, que posee una gran rítmica y melodía, del que derivan numerosos estilos.
Posiblemente date del primer tercio del siglo XIX, nacido al calor del baile pero que luego tomó cuerpo como cante en sí mismo. para acompañar el baile por jaleos, aunque con posterioridad se convirtió en cante para escuchar, hasta llegar a ser considerado uno de los pilares básicos del flamenco.
En rigor, no debe hablarse de la soleá, sino del cante por soleá, o por soleares, dada la cantidad de variantes y matices que posee. Pueden ser de Cádiz, de Jerez, de Sevilla, de Triana, de Alcalá, de Lebrija y de muchos otros enclaves. Entre1875 (época del Loco Mateo, La Serneta y Enrique El Mellizo) y 1915 (época de Juaquiní y Joaquín de La Paula), fue consolidando su prestigio, que posteriormente rescatarían Antonio Mairena y sus seguidores, constituyendo hoy uno de los cantes más frecuentes en el repertorio flamenco. Se trata de una copla de tres o cuatro versos octosílabos con rima consonante o asonante y de temática sumamente variada, incluyendo el amor, la muerte, la alegría o el drama.
También existe una variante, llamada soleariya, en la que el primer verso es hexasílabo y los otros dos endecasílabos. Como variante, la soleariya puede presentar la siguiente estructura: un primer verso hexasílabo, un segundo verso de arte mayor de entre 10 y 12 sílabas, y un tercer verso hexasílabo. En los dos casos citados, la soleariya presenta la rima característica de la soleá, rimando los versos impares en asonante y quedando el segundo libre.
Dichas estructuras han sido sabiamente aprovechadas por letristas flamencos como Paco Moreno Galván y ha inspirado a poetas como Manuel Machado o Rafael Alberti, entre otros muchos.
Su baile, habitualmente femenino, prima los brazos, las ondulaciones de caderas y los quiebros de cintura, aunque durante las últimas décadas ha crecido la importancia del zapateado y el taconeo. El toque de las soleares se basa en el de la caña y el polo, aunque cambian sus acordes.
Tengo un querer y una pena.
La pena quiere que viva;
el querer quiere que muera.
(soleá)
Llorando, llorando
nochecita oscura, por aquel camino
la andaba buscando.
(soleariya)


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